UE-América Latina pospandemia: “Apuntar a las necesidades estratégicas de la región”

12 / 03 / 2021

La pandemia hizo evidentes las carencias de América Latina. Desde Bruselas se busca remozar senderos que lleven a salir de la crisis y al desarrollo sostenible. DW habló con Maximiliano Alonso, especialista en desarrollo.

Para cultivar y producir seda orgánica, un instituto de Argentina y otro de Brasil capacitan a pequeños productores y a personal de instituciones estatales en Cuba, Ecuador, México y Colombia. Sus técnicos viajan a la Universidad de Miño, en Portugal; también visitan una cooperativa del ramo en Italia. Seda, este proyecto de sericultura sustentable, comenzó en enero de 2017 y termina en diciembre de este año. El  74% de sus fondos proviene de la cooperación de la Unión Europea (UE).

Dado que en un proyecto así se juntan varios países del sur con otros países y entidades del norte, se lo denomina “triangular”. Ahora Bruselas quiere verla como emblemática para su cooperación a corto y mediano plazo con los países de América Latina y el Caribe. Y quiere darle toda la importancia que requiere a la recuperación pospandemia.

Una década, miles de proyectos

Este tipo de cooperación -entre organizaciones y entidades públicas, privadas sociales o académicas- no le es ajena a la región. Según datos de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), en una década, los países latinoamericanos y caribeños han llevado a cabo unos 7.000 proyectos de cooperación sur-sur (que no incluye a los clásicos países “donantes”).

La cooperación triangular es novedosa para una UE que ha comprendido que la cooperación que se necesita en este momento no pasa ya por la verticalidad con la que se ha venido ejecutando”, explica a DW Maximiliano Alonso, director por Argentina y Colombia del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Básicamente se trata de apoyar a los países de la región a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.  Por ello, enmarcados en la plataforma Adelante, los ocho proyectos de su primera fase incluyeron, por ejemplo, temas como la seguridad alimentaria en Cuba, o personas que viven en la calle en Uruguay.

Objetivos marcados por la ONU

“Los temas podrían ser estos u otros, porque las necesidades en América Latina son muchísimas. Están alineados con los ODS. Su gran valor radica no tanto en el impacto económico, sino en las vinculaciones, en la internacionalización, en las estructuras de diálogo. La segunda parte, si se apalanca bien, va a ser mucho más impactante, a pesar de que tenga menos fondos”, sigue Alonso, economista con muchos años de experiencia en proyectos de cooperación europeos.

Maximiliano Alonso, director para Argentina y Colombia del Banco Centroamericano de Integración Económica.

Efectivamente, si la primera fase contó con poco más de 10 millones de euros, la segunda, que se lanza dentro de pocas semanas, contará solo con 5 millones. “No se trata de la cantidad de proyectos o de fondos, sino de qué se hace con ello”, subraya Alonso.

Cabe recordar que, para el período 2021-2027, en cuanto a fondos, América Latina no es una prioridad para la cooperación europea. El dato es elocuente: para el Nuevo Continente están previstos 3.390 millones de euros, mientras que para el África Subsahariana se destinarán 29.180 mil millones. 

Adicionalmente, como respuesta al COVID-19, desde la UE se ha movilizado más fondos para asistir a una región que, se suponía, tenía suficientes ingresos para hacer frente sola a los desafíos del desarrollo sostenible.

Estrepitosa caída

“La caída por la pandemia ha sido estrepitosa. Deberíamos dejar de usar el baremo de la renta para generar espacios de cooperación. Habrá que fijarse más bien en el alcance de la distribución por país”, agrega Alonso, recordando que en América Latina hay países de renta media con un 55% de su población en la pobreza.

Como fuere, los fondos de la UE para la cooperación triangular no son muchos. No obstante, subraya Alonso, “es la nueva metodología de cooperar lo que se valora. Además, también están los aportes de los países miembros en la región”.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas

El BCIE, por ejemplo, a raíz de la destrucción del empleo por la actual crisis en Centroamérica, creó junto con la UE y Alemania el proyecto Dinámica, para poner a disposición de micro y pequeñas empresas capital semilla.

¡Adelante!

En cualquier caso, Adelante II avizora alianzas de entidades europeas, latinoamericanas y del Caribe de todos los ámbitos y sectores. En el primero de los cuatro años de duración del proyecto, se dará prioridad a iniciativas que respondan a los retos derivados de la crisis del COVID.

A este respecto, según Alonso, urge que la cooperación europea se enfoque tanto en los sistemas sanitarios, tan venidos a menos, como en el acceso a la tecnología y a la formación para su aplicación en el sector industrial, en el comercio y en la educación. “La pandemia ha dejado expuesta a América Latina y tenemos que apuntar a las necesidades estratégicas de la región”, concluye.

Maximiliano Alonso, director para Argentina y Colombia del Banco Centroamericano de Integración Económica.

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